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Respuesta

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Salvamento Marítimo se encarga de la limpieza de los mares, dando respuesta a las contaminaciones y vertidos producidos por diversas causas.

La gestión prudente de los océanos es el Objetivo para el Desarrollo Sostenible 14 establecido por Naciones Unidas. En 2015, la ONU aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible. Esta cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluyen desde la eliminación de la pobreza hasta el combate al cambio climático, la educación, la igualdad de la mujer, la defensa del medio ambiente o el diseño de nuestras ciudades.

Mediante la labor de lucha contra la contaminación marina, Salvamento Marítimo contribuye a la consecución de este objetivo. Un futuro de mares limpios para la sostenibilidad del planeta.

Naturaleza del producto contaminante

Conocer la naturaleza del producto contaminante es fundamental para dar una respuesta adecuada. Muchas de las contaminaciones detectadas en el medio marino se corresponden con hidrocarburos; pero otras en cambio consisten en aceites vegetales, pinturas, hollín, carbón, disolventes… Las descargas de sustancias nocivas peligrosas exigen una respuesta específica y especializada.

El Anexo I del MARPOL define hidrocarburo como el petróleo en todas sus manifestaciones incluyendo crudos, fueles, fangos, residuos petrolíferos y productos refinados que no sean de origen petroquímico. Conocer el comportamiento del hidrocarburo en el medio marino es fundamental para planificar la respuesta.

Las propiedades del hidrocarburo derramado afectan a su comportamiento en el agua. Por tener una densidad menor que la del agua del mar, el hidrocarburo flota en la superficie del mar y se esparce según las condiciones meteorológicas (viento, condiciones de la mar, temperatura del aire, temperatura del agua), sufriendo unos procesos físicos, químicos y biológicos, conocidos como “procesos de envejecimiento”. Los procesos de envejecimiento a corto plazo son la evaporación y la emulsificación. La evaporación consiste en el paso a la fase gaseosa de los componentes más volátiles y la emulsificación es el proceso por el cual pequeñas gotas de agua se incorporan al hidrocarburo, aumentando su volumen. A largo plazo, el hidrocarburo sufre, en menor escala, otros procesos de envejecimiento como son la disolución, la fotooxidación, la sedimentación en el fondo marino y la biodegradación. La biodegradación consiste en la oxidación de los componentes del hidrocarburo a dióxido de carbono y agua.

Para planificar la respuesta, se estudian los procesos de envejecimiento del hidrocarburo derramado y su previsión de deriva. De esta manera se eligen los medios de contención y recogida más apropiados para luchar contra la contaminación. Así pues, la contención será más sencilla cuánto menos esparcidas estén las manchas y los skimmers más efectivos dependerán de la viscosidad de la emulsión del hidrocarburo.

Ante derrames producidos desde pecios o instalaciones subacuáticas es fundamental tener en cuenta el punto de fluidez del hidrocarburo. Si la temperatura del agua está por encima de dicho punto de fluidez, el hidrocarburo permanece en estado líquido y por tanto puede escapar de tuberías o tanques perforados.

Los hidrocarburos no persistentes, de menor viscosidad, presentan una toxicidad aguda cuando se disuelven en la columna de agua. Los hidrocarburos persistentes, de mayor viscosidad, forman emulsiones en la superficie a veces en forma de galletas, representando una amenaza para las aves, los mamíferos y reptiles marinos.

Métodos de respuesta

Las opciones más frecuentes para responder a contaminaciones por hidrocarburos son la contención y recogida mecánica; el uso de dispersantes y la incineración in-situ. Tras un análisis de riesgo, España apostó por la técnica de contención y recogida mecánica, dotando a Salvamento Marítimo de los medios adecuados. En este sentido, seis bases estratégicas distribuidas en todo el territorio nacional albergan el material anticontaminación para proceder a la contención y recogida, como son barreras, skimmers o equipos de recuperación, tanques de almacenamiento, material absorbente, bombas hidráulicas… La elección del tipo de material depende de la naturaleza del producto contaminante y de las condiciones meteorológicas.

La operativa de contención y recogida va unida a otras actuaciones que se engloban en la respuesta y que juegan un papel fundamental. El seguimiento de la contaminación combinado con el estudio de deriva son claves para definir las operaciones diarias. La toma de muestras es necesaria para confirmar el origen de la contaminación y dimensionar su extensión.

Estudios de deriva

Los estudios de deriva son una de las herramientas fundamentales de apoyo a la toma de decisiones ante una contaminación marina. Sus resultados son pieza clave en la planificación de la respuesta y la movilización de medios.

Salvamento Marítimo realiza el seguimiento y la predicción de la trayectoria del vertido, así como del envejecimiento de los contaminantes a través del modelo de transporte OILMAP, que se nutre de datos océano-meteorológicos. El modelo permite representar el escenario de contaminación ante el que nos encontramos y se ejecuta utilizando los forzamientos suministrados, entre otros, por el programa europeo Copernicus -Puertos del Estado- y por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) a nivel estatal y por Meteogalicia, SOCIB o Azti a nivel local.

Recogida mecánica

El incidente del Prestige, acontecido en 2002 en Galicia, y que afectó a la costa gallega y cántabra, supuso un antes y un después en la preparación y respuesta a la lucha contra la contaminación en nuestro país. En concreto, la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima incrementó sus medios, adquiriendo buques polivalentes con capacidad de recogida de hidrocarburo y equipos que permiten la recuperación del producto contaminante vertido en la mar.

En cada operación se elige el equipamiento adecuado en función del tipo de hidrocarburo y de las características de la emergencia. Si las condiciones océano-meteorológicas lo permiten, la contención es posible tanto usando los brazos rígidos de buques polivalentes como desplegando largos tramos de barrera oceánica y/o costera generalmente en configuraciones U o J con ayuda de una unidad de apoyo. El hidrocarburo contenido en el interior de las barreras es recogido por skimmers y sistemas de bombeo hasta los tanques que hay a bordo de los buques.

Las embarcaciones están entrenadas para este tipo de operaciones. Saben por ejemplo que no deben cambiar de rumbo ni de velocidad bruscamente cuando hacen las configuraciones en U o J. El remolcador debe estar próximo a la zona de acumulación del hidrocarburo para facilitar su recuperación. Todas las operaciones pueden estar guiadas por medios aéreos que informan sobre la ubicación de las manchas detectadas.

Cuanto más parcheadas estén las galletas encontradas, más complicada puede ser la recogida. En casos en los que las manchas están dispersas y con mal estado de la mar, es necesario recurrir a métodos manuales.

El personal sigue, en todo momento, las medidas de seguridad apropiadas. En caso de que los trabajadores entren en contacto con el hidrocarburo, llevan guantes, buzos y máscaras apropiadas para protegerse de los vapores emitidos. En función de los productos contaminantes, se definen los EPIs (equipos de protección individual) más convenientes.

Las bases logísticas de salvamento y lucha contra la contaminación, las BEC, constituyen un apoyo logístico fundamental en operaciones de lucha contra la contaminación que requieren de la intervención de equipos humanos y materiales específicos y no disponibles en las unidades marítimas. Actualmente, Salvamento Marítimo cuenta con seis bases, distribuidas estratégicamente para minimizar el tiempo de respuesta. Sus bases actuales son A Coruña, Santander, Castellón, Cartagena, Sevilla y Tenerife. En las bases se mantienen y almacenan equipos tales como barreras de contención de tipo cerco, barreras oceánicas, costeras, así como barreras portuarias, además de otros equipos de recuperación de hidrocarburos como skimmers, bombas de achique, tanques de almacenamiento del hidrocarburo recuperado y equipos de buceo y ROV. En ellas se realiza el mantenimiento del material, garantizando su operatividad y disponibilidad inmediata.

Toma de muestras

Toma de muestras de manchas de cierta consistencia

Toma de muestras de irisaciones

Toma de muestras desde helicóptero

Toma de muestras subacuática

La toma de muestras y su posterior análisis puede constituir una evidencia probatoria en la lucha contra la contaminación tanto para inculpar a posibles infractores en descargas ilegales como en la respuesta a vertidos accidentales en el medio marino. Por ello, si operativamente es posible y se considera que los resultados analíticos pueden ser concluyentes, se procede a la toma de muestras. En incidentes de contaminación de cierta duración se establecen programas de muestreo, tomando muestras de la fuente origen del vertido así como de las manchas avistadas en el medio marino y en la costa a lo largo de toda la emergencia.

Los análisis de las muestras recogidas permiten conocer el alcance de la contaminación y constituyen una prueba fundamental para poder reclamar al responsable de la contaminación los costes de las operaciones de vigilancia y respuesta. El término de “identificación de hidrocarburos” (oil spill identification) engloba los análisis realizados para demostrar que la sustancia contaminante es hidrocarburo y para comparar lo recogido con la muestra de referencia.

Las unidades marítimas y los helicópteros de Salvamento Marítimo disponen de kits de toma de muestras con el material adecuado para recoger hidrocarburo en el medio marino. Para manchas de cierta consistencia, se utilizan conos donde se decanta la fase acuosa para posteriormente recoger la fase oleosa. Para irisaciones en la superficie del medio marino se utilizan alfombrillas de politetrafluoroetileno (PTFE) que se quedan impregnadas de hidrocarburo, el cual se extrae posteriormente en el laboratorio.

La recogida desde los helicópteros es compleja y se realiza a través de un apartado que flota en la superficie del agua, y que recoge la contaminación directamente en un frasco y en una retícula de politetrafluoroetileno (PTFE) que absorbe hidrocarburo.

Las muestras se identifican, se empaquetan y se envían al laboratorio designado, acompañadas de un acta con la información relevante de la toma de muestras, la firma de los testigos y la cadena de custodia, con el fin de que la muestra pueda constituir una evidencia probatoria.

Incidentes con sustancias nocivas y peligrosas

En caso de incidentes en los que estén involucradas sustancias nocivas y potencialmente peligrosas, Salvamento Marítimo cuenta con mecanismos para recibir asistencia por parte de la industria. Por un lado, a través del Convenio firmado con la Federación Empresarial de Industria Química Española (FEIQUE), se crea un Centro Español de Respuesta a las Emergencias Marítimas que involucren Mercancías Peligrosas (CEREMP), que dispone de una base de datos de productos químicos y que puede activar a la empresa correspondiente.

Por otro lado, el servicio MAR ICE de EMSA pone a disposición de los estados miembros una red de expertos que proporciona asesoramiento sobre el tipo de producto, su comportamiento y las medidas de respuesta. EMSA junto con el Consejo Europeo de Industria Química (CEFIC) y el Centro de Documentación de Investigación y Experimentación sobre las contaminaciones accidentales de las aguas (CEDRE) en Francia dan este servicio.

EMSA (Agencia Europea de Seguridad Marítima)

La Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA) tiene por objeto asegurar en Europa unos altos estándares en seguridad y protección marítimas, y en prevención y respuesta a la contaminación procedente de buques y de instalaciones de petróleo y gas. Para ello, ofrece a los estados miembros asesoramiento técnico y asistencia operativa, proporcionándoles información sobre lo que ocurre en el mar para una mejor aplicación de las políticas marítimas, realizando inspecciones técnicas y garantizando la coherencia en la investigación de accidentes marítimos. EMSA gestiona el sistema integral europeo y de información y seguimiento del tráfico marítimo.

Muchas de las tareas de la Agencia Europea de Seguridad Marítima son preventivas, pero otras, en cambio, reactivas. De esta manera en el ámbito de la lucha contra la contaminación, EMSA ofrece varios servicios, como son la vigilancia satelital a través del programa CleanSeaNet; los buques y los equipos para responder ante derrames de hidrocarburos; el servicio de asesoramiento para incidentes por sustancias nocivas y potencialmente peligrosas, y una formación que cubre los distintos ámbitos de la lucha contra la contaminación.

La Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima mantiene una estrecha colaboración con la Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA). En ejercicios, Salvamento Marítimo ha movilizado buques especializados de lucha contra la contaminación que la EMSA pone a disposición de los Estados Miembros. Esta red de buques anticontaminación que cubre las aguas europeas incluye tres localizaciones en España; concretamente en Vigo, Algeciras y Las Palmas.

Recuperación de costes

El Servicio de Programación Económica de Salvamento Marítimo es responsable de la recuperación de los costes y gastos incurridos en las operaciones según la orden FOM 1634/2013 que establece las tarifas. Previa consulta a Capitanía Marítima, se contacta con los intereses del buque siniestrado, concretamente con su capitán, armador, naviero, seguro de casco/máquina y seguro de P&I quienes, en su caso, nombran a un representante legal con capacidad para actuar en España. En función de la estimación inicial de costes y gastos, Capitanía Marítima cuantifica la garantía correspondiente a las medidas para minimizar y/o evitar la contaminación resultante del siniestro. Todo el personal involucrado en las operaciones facilita la información necesaria para poder hacer dicha estimación inicial. Asimismo, durante la ejecución de los trabajos, se entregan periódicamente a Capitanía Marítima y a los intereses del buque las estimaciones provisionales de los costes y gastos incurridos con objeto de mantenerlos informados en todo momento sobre el importe de la operación.