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Mareas. La regla de los “doceavos”

02 febrero de 2017

Si tienes riesgo de quedar varado en una zona de mareas, debes siempre considerar las consecuencias

 

ALFONSO RUIZ DE LOBERA

Es importante que conozcas las mareas, cómo se producen, cómo calcularlas.   Es evidente que cuanto más restringido estés por este fenómeno, más exacto deberás ser en tus cálculos. No es lo mismo tener que calcular la marea cuando está en juego la seguridad de un barco mercante, con muy poca agua bajo la quilla, que calcularla para pescar o para tener una idea de cómo va a afectar a tu embarcación de poco calado.

 

Si tienes riesgo de quedar varado en una zona de mareas, debes siempre considerar las consecuencias, todo esto es muy lógico pero se olvida con mucha frecuencia.

Una varada en marea creciente nos da una nueva oportunidad de quedar libres cuando suba el agua lo suficiente; mientras que una varada en marea vaciante puede dejarnos “clavados” en el sitio hasta una nueva pleamar.

Esta situación puede llegar a ser bastante delicada dependiendo de la altura de marea, de la naturaleza del fondo, del calado de nuestra embarcación y de las formas que tenga para asentarse.

Quizá una motora de fondo relativamente plano se quede plácidamente apoyada en un fondo de fango o de limo sin mayores consecuencias mientras que un velero de quilla profunda puede llegar a tumbarse totalmente escorado si carece de puntales de varada, con el consiguiente desastre de caída de objetos, herramientas, provisiones, vuelco de recipientes… imagínate tu mismo la película en el interior:  bastante caótica.

Incluso puede ser que no todo acabe aquí y que haya rocas en el fondo o partes duras que nos puedan dañar el casco. Por esto es siempre fundamental evaluar los riesgos de varada  y estar preparados para controlarlos.

Lo ideal es que sepas hacer un cálculo exacto de mareas.

No quiero suplantar a los magníficos profesionales que enseñan estas cosas en las escuelas de navegación, pero sí animarte a que examines la sencilla regla de los “doceavos”, que en muchos casos es una aproximación  suficiente para evaluar nuestra situación. Pregunta a tu profesor.

La regla de los “doceavos” solo sirve para los lugares en los que la marea es semidiurna, es decir, donde ocurren dos pleamares y dos bajamares por día. La sencillez de este método se consigue con simplificaciones que no son del todo exactas. Debes ser consciente de ello y tomar las precauciones correspondientes. En la mayoría de los casos son pequeñas faltas de precisión que no tienen gran importancia para una embarcación de recreo.

La variación en la altura de la marea sigue aproximadamente la función “coseno”. Podemos decir que a “media marea” las variaciones en la altura son rápidas al contrario que en pleamar y bajamar donde las variaciones son lentas.

Concretamente:
• En la primera hora después de la marea, la variación en la altura es aproximadamente de 1/12 de la amplitud (amplitud = altura de la pleamar – altura de la bajamar)
• En la segunda hora la variación es de aproximadamente 2/12 de la amplitud
• En la tercera hora la variación es de aproximadamente 3/12 de la amplitud
• En la cuarta hora la variación es de aproximadamente 3/12 de la amplitud
• En la quinta hora la variación es de aproximadamente 2/12 de la amplitud
• En la sexta hora la variación es de aproximadamente 1/12 de la amplitud

¡Muy fácil de recordar!

LOS CONSEJOS

• Las mareas no sólo condicionan el calado, ¡Atención a las corrientes de marea!
• Las corrientes de marea no sólo condicionan la velocidad. En una barra pueden provocar rompientes muy peligrosas.
• Una barra que has cruzado tranquilamente en pleamar, puede ser muy peligrosa con rompientes en bajamar.
NUNCA cruces una rompiente en un velero. Cruzar las rompientes exige técnicas específicas de maniobra y un exceso de potencia que ningún velero tiene.
• Si vas a navegar por lugares con riesgo de varada, piensa en las opciones de minimizar las consecuencias: Puntales de varada, fondeos para inmovilizar la embarcación, defensas de protección para el casco, … etc.

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