Revista Informar
¡SILENCIO! SE RUEDA EN ALMERÍA
Pañol De Proa
20 DE JULIO DE 2026
Rescatadas 2 personas en moto de agua y una persona en paddle surf en peligro. Ejercicio de entrenamiento en Almería con Salvamar Carina, helicóptero Helimer 221, CCS Almería y Cruz Roja.
Maite Cabrerizo / Paula García (fotografía)
Como si de una película se tratara, Almería se convirtió el pasado día 14 de julio en el centro neurálgico de un operativo de búsqueda y rescate de 2 personas en una moto náutica y un paddle surfista. Como actores principales, el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Almería, la Salvamar Carina, helicóptero Helimer 221, con tripulación de Avincis, y Cruz Roja de Almería. En cartel estaban también periodistas de la agencia EFE y de La Voz de Almería, protagonistas de un simulacro, pero que bien podría ser un día normal de verano para nuestras unidades y centros. En el apartado de agradecimientos, el club de Mar Almería y la empresa de motos náuticas Blue Horse 45.
“El objetivo de esta campaña es concienciar a todos los usuarios del mar sobre la seguridad náutica y mostrar de cerca cómo trabaja esta sociedad” dice Manuel Barroso, jefe del CCS Almería. Junto a Isabel Montes, subjefa del CCS, explican en una sesión informativa previa los pormenores de este ejercicio. Todo empieza, porque alguien en la mar necesita ayuda.

Una moto de agua a la deriva
De repente, en el Centro de Coordinación suena una llamada. Una persona explica nerviosa que unos amigos han salido en moto y no sabe nada de ellos. Deberían haber regresado y están preocupados. Y es para estarlo. A 5 millas de costa, los primos que salieron para pasárselo bien ya no sonríen. Algo va mal. La moto ha quedado a la deriva porque a ninguno se le ocurrió poner combustible. No conocen bien la zona y el móvil… ¡No tiene batería! Ya no se trata de echarse las culpas, se trata de buscar soluciones y éstas vienen desde la torre de control.

En el CCS, la controladora evalúa la situación y moviliza las unidades. Por mar, la tripulación de la Salvamar Carina; por aire, la tripulación del helicóptero Helimer 221 (personal de Avincis). No hay tiempo que perder. La última vez que hablaron con ellos, estaban a unas 5 millas de la desembocadura del río Andrax. Algo es algo. Pero a diferencia de lo que ocurre en carretera, que cuando el conductor llama a la grúa, el coche permanece en el arcén, la mar, sin embargo, lo arrastra todo. También a los primos.
En el Centro de Coordinación, los periodistas toman nota de cómo se organiza ese dispositivo a contrarreloj. Coordenadas, derrotas, cálculos, rumbos, mareas, unidades próximas a las que puedan alertar. ¡Lo tienen!
La siguiente llamada es a la Salvamar Carina. La tripulación 24/7 recibe la información. Hoy están de guardia el patrón Máximo Suárez; los mecánicos Eva Isabel García y Vicente Bernabé; los marineros de puente Oriol Estrada y Antonio Manuel Ayala. Hoy también los acompañan el patrón de Cruz Roja César Martín y el marinero Felipe Cobos.

Media hora más tarde aparece un punto. Los ha visto. ¡Son ellos! La alegría de la Salvamar se traslada a la torre de control con preguntas de si los tienen ya y cómo se encuentran. Una vez a bordo, el patrón pide la evacuación de uno de los primos. No se encuentra bien.

El sonido del teléfono suena ahora en la base del helicóptero Helimer 221, en el aeropuerto de Almería. Allí hacen guardia los 4 tripulantes (de Avincis). Son turnos de 12 horas y prestan un apoyo aéreo en operaciones de búsqueda, rescate y evacuación de personas. Viven en la base, equipada como una casa, con zona de descanso y gimnasio incluido. Esto garantiza que en un tiempo máximo de activación de 10 minutos ya están en pista dispuestos a rodar. Cuando no hay ninguna activación, realizan tareas de mantenimiento, revisión de procedimientos o simulacros como los de hoy. Saben que es un ejercicio, pero desconocen de qué se trata y la situación.
Francisco Alcaraz, el comandante, recibe la llamada. Anota y moviliza al resto de la tripulación: Javier Gallo, copiloto; Juan Díez, operador de grúa y Sergio Clares, rescatador. En poco tiempo están en el aire. La comunicación con la torre y con el patrón de la salvamar es continua. Los protocolos y la profesionalización y las horas de vuelo son un plus. En poco tiempo están sobre la salvamar. Juan Díez prepara todo para que el rescatador descienda seguro. Después baja la cesta donde subirá la persona. Se entienden bien. Profesionales de mar (los de la salvamar Carina) y de aire, los del Helimer, que con pocos gestos colocan a la víctima en la cesta, se aseguran de que está bien seguro y lo izan. Las palas del rotor del Helimer genera grandes turbulencias.

Arriba, dentro del helicóptero, la comunicación es constante y las órdenes precisas. Juanjo, en la puerta de cabina, espera para recoger primero al afectado (en este caso un dummy) y después a su compañero Sergio. De haber sido un caso real, hubieran prestado ayuda a un rescatado. Ayuda física, pero también moral. Esa que te pone una mano para tranquilizarte, para decirte que todo está bien.
La mano. Es lo que recuerdan siempre los rescatados, la mano del marinero, la del piloto que les dice que lo peor ya ha pasado, que están seguros, que vuelven a casa. De ser un caso real, el Helimer hubiera aterrizado en el aeropuerto, donde esperaría la ambulancia, o en el propio hospital. Desde el Centro de Coordinación se ha hecho ya esa gestión.
En este caso, han pasado minutos cuando la torre moviliza de nuevo al Helimer. Hay otro aviso de una persona en paddle surf que no puede regresar. Está en la zona de la playa de 'Los perros'. La misma alerta la reciben también la salvamar, aunque es por aire donde primero se localiza al deportista. En este caso lanzan un bote de humo para marcar la zona a la Carina. El deportista está bien, sólo cansado. La Salvamar lo recoge y con la tabla de paddle sur, con la moto de agua a remolque y con los 3 rescatados, regresa a puerto.

“Es un día normal en nuestros centros”, dice Manuel Barroso al acabar el ejercicio. Y es que, en época estival, la gran mayoría de las embarcaciones asistidas son de recreo. Al acabar el ejercicio toca hacer balance en todas y cada una de las unidades participantes. ¿Se han seguido bien los protocolos? ¿Se han movilizado los medios adecuados? Tiempos, derrotas… Posteriormente a esta sesión coordinada por Manuel Barroso e Isabel Montes, se analizará el desarrollo de las maniobras, la coordinación entre los distintos equipos, identificar posibles áreas de mejora. Al mes las unidades realizan 20 entrenamientos obligatorios. El objetivo es claro: queremos que vuelvan a casa.
AGRADECIMIENTOS
Y como si de una película se trata, agradecimientos:



