Revista Informar
“SALVAMENTO MARÍTIMO NO ES UN SUELDO; ES PENSAR QUE HAS HECHO ALGO BUENO”
Las Caras Del Mar
24 DE MARZO DE 2026
Fernando Berenguer, patrón de la Salvamar Carina, en Almería, tiene sangre marinera por parte de madre y agricultores por parte de padre. Por suerte para esta 'Casa', ganó la mar
Maite Cabrerizo
Fernando Berenguer es de tierra y mar. Si uno busca en Internet estas dos palabras, las combinaciones son muchas. Desde uno de los espacios emblemáticos de Canal Sur Televisión y referente informativo del sector primario andaluz a restaurantes donde la carta tiene lo mejor de la tierra y lo mejor del mar. Como Fernando Berenguer, sangre marinera por parte de madre y agricultores por parte de padre. Sin dar la espalda a la tierra, ganó la mar.
Fernando Berenguer es como lo pintan: apasionado. Con la familia, con los amigos, con la tripulación que navega con él, con su salvamar. Apasionado de los que gustaba al maestro Beethoven: "Tocar una nota equivocada es insignificante; tocar sin pasión es inexcusable". Por eso este almeriense pone pasión, más cuando por sus venas corre sangre salada.
“Te voy a ser muy sincero. Mi madre siempre evitaba que yo mirara al mar. Sufre mucho, por eso le oculto muchas cosas, para que no lo pase mal. Le cuento lo que se puede contar”, dice desvelando este secreto a voces de una madre que, siendo aún niña, perdió a uno de sus hermanos ahogado en la mar. Pese a todo, sus padres siempre han respetado su decisión y le han apoyado.
De Almería, de un barrio de pescadores como El Alquiam, es difícil negar la evidencia, negar el mar. “Es una tradición que la gente se dedique a la pesca”. Y Fernando no fue la excepción. Antes de empezar su formación, ya había faenado en barcos de pesca. Después haría sus primeros pinitos en barcos congeladores de Algeciras y posteriormente en el grupo Tragsa, realizando tareas de inspección, control y vigilancia pesquera en el mar, en concreto, en las reservas marinas de Cabo de Gata y de la isla de Alborán, a la que el destino le ha llevado años más tarde, pero en este caso para el rescate de embarcaciones precarias.
Tenía un objetivo: Salvamento Marítimo
Sus primeros embarques le reafirmaron que quería el mar, que lo necesitaba en su vida. Pese a la dureza de las campañas, las noches de temporal, la lejanía de los suyos. “Tenía 18 años y me di cuenta de que era lo mío. Pero yo tenía un objetivo y era entrar a Salvamento Marítimo”. Conocía esas embarcaciones naranjas que dan seguridad al navegante. “Me atraía mucho el hecho de ayudar a salvar vidas, de rescatar, de poner un pequeño granito de arena para que la gente navegue seguro”, dice este vecino de una tierra que sabe mucho de la dureza de perder a alguien. Era su objetivo y lo persiguió hasta el final. Su oportunidad llegó en 2012.

Sus embarques ha sido muchos. Es lo que llama “hacer las Américas”. Empezó de marinero, pero pronto pasó a los remolcadores como primer oficial. Ahora es patrón (está haciendo una sustitución) en la Salvamar, cerca de casa, de los suyos, de su niña. tan deseada y de la que necesita estar cerca. Su caso es curioso porque renunció a la plaza de oficial y esperó a sacar la plaza de marino para estar cerca su hija Amanda.

Por eso y porque Fernando es hombre de acción y, en Almería, la hay: remolques, rescates, náutica de recreo... Es una de las zonas con más salidas, y esa adrenalina es la que Fernando Berenguer y su tripulación necesitan. Da igual la hora que sea o el día que sea. En cuanto recibe el aviso, deja a los suyos y sale al mar: allí alguien les espera.
Emergencias

Los años en la casa han dejado muchos recuerdos. Algunos buenos; otros, no tanto. En 2024 el programa televisivo El Intermedio grababa uno de sus capítulos en Almería con Andrea Ropero. Uno de los temas, inevitables por la zona donde trabaja, fue la inmigración. Fernando recordó a la periodista aquel día en el que rescataron de una patera a toda una familia. Padres, tíos, sobrinos. También niños que jugaban luego a bordo sin ser conscientes del peligro. Otros, le sacan la lágrima pese al tiempo transcurrido. Dos hermanos de una patera. Chica y chica. Sus padres habían fallecido y todo el dinero que les dejaron era para buscar una vida mejor en Europa. Al llegar ya a costa, en el momento más peligroso que es el transbordo, la joven murió aplastada ante los ojos de su hermano. No se pudo hacer nada. “¡Nadie pudo hacer nada! Fue horroroso. Uno de los viajes más tristes que recuerdo. Esa persona no tenía consuelo ninguno y lo tuvimos que vigilar hasta llegar a tierra, porque decía que su vida no tenía sentido”.
En su mente queda también aquel rescate en Ibiza de un matrimonio con sus dos hijos que habían alquilado un barco para pasar el día. Pero una ciclogénesis les puso en serios problemas. Cuando Fernando llegó, estaban en estado de pánico hasta tal punto que la madre no quería soltar a sus hijos. “Yo creo que lo mejor es la satisfacción tan grande que tienes cuando llegas a puerto sabiendo que tus compañeros están bien y que has conseguido salvar a alguien. Para mí Salvamento Marítimo no es un sueldo; Salvamento Marítimo es cuando llegas a casa y piensas que has hecho algo bueno”. Y uno imagina en este momento a su madre, la que mira al mar de espaldas, orgullosa de su hijo, aunque no siempre le diga la verdad. Su madre y su mujer Inma, su confidente, profesora de escuela y acostumbrada a escuchar. “Cuando llego a casa comparto todo con ella y con mi niña”.
Más que una tripulación, una familia

El estadista inglés Benjamin Disraeli dijo que confiamos demasiado en el sistema y muy poco en los hombres. No es el caso de Fernando Berenguer, para quien su tripulación es su mejor aliada, su otra familia. “He tenido siempre el apoyo de los compañeros, de capitanes y oficiales que han contado conmigo en todo momento. Y eso sí es una suerte”. Se detiene en el aquí y en el ahora: en la Salvamar Carina con Vicente, el mecánico y con Jorge y Oriol como marineros. Sabe que les esperan nuevas aventuras, pero con una embarcación de la que ya disfrutan de sus ventajas. “Yo presumo muchísimo de trabajar en Salvamento Marítimo. He navegado mucho y la imagen y visibilidad que tiene Salvamento Marítimo es única. Un referente europeo y casi mundial con infraestructuras que vamos mejorando cada vez más y mejor”. Suerte para la tripulación, pero suerte también para la Salvamar Carina. Porque el mejor barco lo hace su tripulación.



