Revista Informar
“NO ESTOY EN PRIMERA FILA DE LAS EMERGENCIAS, PERO SÉ QUE FORMO PARTE DE ELLAS”
Las Caras Del Mar
12 DE MAYO DE 2026
Álvaro Martínez, técnico de Recursos Humanos: “Estudié esta carrera porque quería un trabajo en el que pudiera ayudar a las personas”
Maite Cabrerizo /Paula García (fotografía)
“Todas las vidas son de verdad”. (‘Galveston’, de Nicholas Pizzolatto). Y bien lo sabe Álvaro Martínez, técnico de Recursos Humanos en Salvamento Marítimo. Sabe que detrás de cada nómina que prepara hay una persona, que detrás de cada llamada hay alguien que le necesita; sabe que detrás de cada número en ese portal del empleado hay compañeros con su particular vida, ¡todas de verdad! Ya le avisaron cuando dijo en casa que iba a estudiar Relaciones Laborales y Recursos Humanos; ya le dijo ese primo mayor que trabajo no le iba a faltar, pero que problemas, tampoco. No se equivocó. Ya sea en la parte más empresarial (administración de nóminas, actualizaciones contables…) ya en la parte más emocional (gestión capital humano, relaciones laborales saludables…), no faltan los problemas. Todo eso es parte de los Recursos Humanos y todo eso es Álvaro. Multifacético.
Pese a sus 29 años, en estos 4 años en esta Casa ha demostrado una sensatez y madurez que le han granjeado la confianza del personal de flota y de tierra. “Me gusta mi trabajo”, dice con su sonrisa habitual. “Siempre pensé en hacer algo relacionado con la Policía, con el Ejército, algo que me permitiera ayudar a las personas. En este trabajo, de alguna manera, lo he conseguido”. Y razón no le falta porque detrás de esos rescates que vemos en la mar, a la sombra, está Álvaro y están sus compañeras, responsables de que los barcos estén siempre operativos; de que los relevos de las tripulaciones lleguen a tiempo, de que no haya ningún vacío en esa cadena de salvar vidas. Cuando ve las noticias en la televisión, sonríe. Él también forma parte, “aunque no esté en primera fila”.
De Leganés, Madrid, a Álvaro le llegó un email desde las oficinas del Servicio Público de Empleo (SEPE) en el que le invitaban a hacer prácticas en Salvamento Marítimo. Era finales de 2021. Con el título recién salido del horno, ayudando a su primo en una tienda de material deportivo y preparando unas oposiciones para Gestión en la Seguridad Social, dijo sí. Pero fue una respuesta no exenta de anécdotas. “La empresa demandante figuraba como Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima. Ese verano había alquilado con mis amigos un barquito, pero a mi nombre. Pensé que me iban a reclamar algo; que algo habíamos liado”. Pasado ese susto, sólo se le ocurrió que le llamaban por su experiencia como socorrista. El nombre le sonaba a mar. Ni una ni la otra. “Lo que descubrí fue una sociedad civil, no militarizada, dedicada salvar vidas y a cuidar el mar”. Le gustó. No se lo pensó y dijo sí.

En 2024, con su trabajo 24/7 y su disposición allá donde haga falta, aprobó por méritos propios una oposición en un mundo que rompe las reglas del mundo marítimo. Porque si bien la mar es un sector tradicionalmente masculino donde la mujer está en minoría, no ocurre así en el departamento de RRHH de Salvamento Marítimo, donde Álvaro es el único varón. Sonríe. Lo lleva bien. Cuenta con el respeto y cariño de sus compañeras y, sobre todo, aprende de las que tienen más experiencia. “Su trabajo es increíble. Su gestión de personal, su capacidad y su paciencia”. Porque hace falta paciencia, y eso no se estudia en la carrera. Aunque Álvaro es el chico para lo que haga falta, su labor principal son las nóminas, gestionar el teletrabajo o el portal del empleado. Lo prefiere a la selección del personal o entrevistas. Por timidez y porque le cuesta decir no. Con el tiempo ha aprendido a separar lo personal de lo profesional, pero sin olvidar que trabaja con personas, para las que está disponible también los fines de semana. No importa.
Abierto 24/7
Trabajar en Salvamento Marítimo fue embarcarse en una aventura muy lejos de aquellas primeras prácticas curriculares en una gestoría laboral o en una empresa de oftalmología. Aquí manda la emergencia, un servicio 24/7 que le toca de lleno. “Tenemos mucho volumen de trabajo y no es fácil gestionarlo, sobre todo en la parte de flota. Las tripulaciones tienen que estar al completo. No podemos tener una unidad inoperativa y que surja una emergencia”. Y eso les quita muchas horas, horas que finalmente se traducen luego en titulares como “Salvamento Marítimo rescata al límite a un kayakista”. El esfuerzo ha merecido la pena. Otra de sus facetas es la de psicólogo, “sobre todo la que hacen mis compañeras. Pero nosotros sólo podemos escucharles y ayudar en lo que está en nuestras manos”.
Y las manos de Álvaro siempre están. Como está en la Feria Aula que se celebra cada año en Ifema para animar a los jóvenes a estudiar oficios relacionados con la mar. Él es un ejemplo. ¿Qué hay que estudiar para ser...? Y allí está Álvaro hablando de Salvamento Marítimo con una carrera que nada tiene que ver con la Náutica. “Siento que con lo que he estudiado ayudo a otras personas no directamente, pero si indirectamente. Detrás de una persona al agua, un remolque, un pádel surfista o un pesquero hundido están la unidad marítima y aérea, están los controlares y están ellos: está RRHH y está Álvaro.

El mejor gol
Decía Abraham Lincoln que “Nos podemos quejar porque los rosales tienen espinas o alegrarnos porque los espinos tienen rosas”. Ése es Álvaro Martínez. Pertenece al grupo de personas que ve el vaso medio lleno, a los que no les para una tormenta, de los que se ocupan y no sólo preocupan. Es así dentro y fuera del trabajo. Todo lo vive con pasión. Deportista, amante del fútbol, entrena a los infantiles del Getafe, un grupo de niños de 11 años que sueñan con llegar a esa Primera División en el Coliseum o por qué no, saltar a algunos de los grandes. Ya ha ocurrido. Ya ha ocurrido que el Atlético de Madrid les ha robado algún jugador o incluso han ganado al equipo que entrena el mismísimo Toni Kroos, el excentrocampista merengue. “Cuando esto pasa se ponen nerviosos. Cuando vienen ojeadores yo les tranquilizo. Les digo que están aquí poque ya han sido seleccionados”.
Tiene buena maña con los pequeños, porque manejar a un grupo de 14 persona no es sencillo. En el vestuario resuenan las palabras diversión, amistad… Sale ahí de nuevo el Álvaro Martínez que estudió Recursos Humanos porque creía, y cree, que la honestidad y el compañerismo son los pilares en los que se sustenta cualquier relación, dentro y fuera del trabajo. Y eso incluye el campo de fútbol. “Aplico aquí mi labor de recursos humanos porque son adultos pequeños”.

Nos enseña fotos y sonríe. En una abraza a un niño que ha metido gol. ¡Gooool! Álvaro, como en el trabajo, se mantiene en segunda fila, pero sabe que detrás de esa noticia, o de ese gol, también hay parte de su trabajo. Un trabajo vocacional que no cambiaría. “Es lo que estudié en la Universidad, ayudar a los demás”. Todas las vidas son de verdad. La de Álvaro Martínez, también.


