Revista Informar
“LA MEDALLA CON DISTINTIVO ROJO NO ES PARA MÍ; ES PARA SALVAMENTO MARÍTIMO”
Las Caras Del Mar
18 DE FEBRERO DE 2026
Rachid Kartit, el marinero de la Salvamar Mirfak, ha sido condecorado por la Delegación del Gobierno de Melilla por el rescate de una mujer en aguas de cabo Tres Forcas
Maite Cabrerizo
Melilla, martes 10 de febrero. Entrega de las Medallas al Mérito de la Protección Civil de la Delegación del Gobierno en Melilla. La ceremonia distingue a diez intervenciones decisivas desarrolladas en contextos de grave riesgo, emergencia o calamidad pública, en las que la rápida reacción y la determinación de sus protagonistas resultaron fundamentales para salvar vidas. Sentado en la primera fila, orgulloso con su uniforme de Salvamento Marítimo, Rachid Kartit espera que digan su nombre para recoger la Medalla categoría Bronce, con distintivo rojo. ¡Rojo! Reservado a actos de heroísmo y solidaridad que implican riesgo para la propia vida. El acto que protagonizó Rachid merece color rojo. Mientras espera a que digan su nombre en alto, al marinero de la salvamar Mirfak le vienen todos los recuerdos de aquel 10 de agosto de 2024.
Aquel día Rachid Kartit libraba. Era sábado y estaba preparando la comida, cuando le sonó el teléfono. Alguien le preguntó si estaba de guardia. La mujer de un conocido se había perdido en cabo Tres Forcas, un sitio de aguas peligrosas que Rachid conoce bien. Pensó que no se podría hacer nada. Que ya sería tarde. Aún así, le necesitaban. Al momento contactó con los amigos con los que hace pesca submarina en la costa. Se trata de los guardias civiles Fuad Omar Abdelkader y Nour Eddine Mokhtar y el policía nacional Yusef Omar Abdelkader. “Les conté lo que pasaba y en 12 minutos nos encontramos los cuatros en el puerto deportivo. Conocemos muy bien la zona”. Al parecer, mientras el marido estaba anclando la embarcación, su mujer, muy buena nadadora, se tiró al agua. “Pero en cabo Tres Forcas hay una corriente muy fuerte. El agua te lleva como si fuera un río”.
Ya allí, uno de los compañeros solicitó al COS de la Guardia Civil permiso para utilizar el equipo. En un principio, dado que la desaparición era en aguas marroquíes, pensaron ir camuflados. “Yo llamé a la torre y un controlador me dijo que efectivamente habían recibido una llamada alertando de la desaparición de una mujer en Cabo Tres Forcas. Habían pasado el asunto a Madrid, para que lo gestionara con Marruecos”.
Cuando llegaron a la zona, bien aprovisionados con su equipo de pesca submarina de última generación, el marido estaba desesperado. En ese momento les abordó la gendarmería marroquí. Era un asunto complicado al tratarse de aguas fuera de la zona SAR de vigilancia. Pero la experiencia de Rachid y conocer el idioma les facilitó la gestión. Se identificaron y Rachid les explicó que era marinero de Salvamento Marítimo y que, desde el Centro Nacional de Coordinación de Madrid, ya se habían iniciado las gestiones con Rabat. “Mi objetivo era hacernos con la operación como fuera; estamos más acostumbrados a este tipo de rescates”. Tras una larga serie de comprobaciones, les dieron permiso. “Marcamos el rumbo de la corriente e hicimos los campos de búsqueda. Calculando el tiempo que llevaba desaparecida y, estimando la velocidad de la corriente, hicimos un barrido a cuatro millas de cabo Tres Forcas. Pero se nos estaba yendo la luz. Les explicamos a los gendarmes marroquíes que la mujer que estábamos buscando era buena nadadora y dada la deriva de las corrientes, si seguía viva, calculamos que tenía que estar en una zona determinada. Necesitábamos un medio aéreo y sacaron una avioneta e incluso dos embarcaciones. Viva o muerta, la íbamos a encontrar”.
Los gendarmes les dejaron hacer. Habían pasado ya dos horas, cuando uno de los compañeros señaló unas gaviotas. Ataron cabos enseguida. La mujer había dejado de luchar contra la corriente y optó por mantenerse a flote. Fue cuando las gaviotas comenzaron a picotearla. “Cuando la encontramos, tenía los ojos muy abiertos, temblaba y estaba en pánico”.
El final es fácil de imaginar, abrazos, agradecimientos y pensar que este trabajo merece la pena. Y año y medio más tarde, llega este reconocimiento de la delegación del Gobierno en Melilla. “Los guardias civiles Fuad Omar Abdelkader y Nour Eddine Mokhtar Mohamed, el policía nacional Yusef Omar Abdelkader y el profesional de Salvamento Marítimo Rachid Kartit Hallouti participaron, fuera de servicio y empleando medios particulares, en un rescate en alta mar para localizar a una mujer desaparecida. La coordinación y perseverancia del grupo permitieron hallarla con vida tras horas de incertidumbre. Los cuatro han sido distinguidos con la Medalla al Mérito de la Protección Civil, categoría Bronce, con distintivo rojo”.
Y junto a Rachid, su familia, la biológica, y la de Salvamento Marítimo, compañeros orgullosos (en la foto Fernando Ramos, Hassan Hammu, José Fernández, Álvaro Gómez, Enrique Marñas, Antonio Caparroz y Ángel Manchado), que quisieron estar a su lado. “Cuando hicimos el atestado yo dije que no era un particular; que era miembro de Salvamento Marítimo. Y esta medalla es para Salvamento Marítimo”.

De Cruz Roja del Mar a Salvamento Marítimo
Es el ADN de Rachid, naranja, de una profesión que es vocación. En marzo hará 25 años en esta Casa y no quitaría ninguna, aunque su hijo lo pasa mal cada vez que sale a una emergencia. Y ya son muchas.
Rachid Kartit, de Melilla, entró en SASEMAR recomendado por el capitán marítimo cuando llegó una de las nuevas salvamares. Su trabajo antes como voluntario en Cruz Roja del mar le había hecho destacar, siempre en alerta, siempre dispuesto y voluntarioso, siempre entregado. Llegó a ser coordinador de playa de Melilla durante varios años. El entonces director de Salvamento Marítimo, Javier Gárate, no lo dudó. Y hasta hoy. Su primera salvamar fue la Spica, de 15 metros de eslora. Luego seguirían la Salvamar Alcor, Puntal y Mirfak.

En sus inicios, también hizo de traductor para el Centro de Coordinación de Almería. Eran los años de la inmigración marroquí y necesitaban alguien que hablara tanto los dos dialectos como el árabe y el francés. Ése era Rachid. “Y siempre tiraban de mí” -dice agradecido-. “Hablaba con ellos para poder situar la embarcación, qué tipo de motor llevaban, cuánta gente iba, si había niños, de dónde habían salido... Se trata de localizarlos cuanto antes”. Y lo hacían. Rachid lo cuenta con modestia, pero gracias a su colaboración siempre generosa, muchos de estas embarcaciones fueron localizadas a tiempo. Rachid habla con humildad, la misma con la que hace esta entrevista, pese a que la condecoración roja copa titulares en prensa.
“Mi trabajo es mi hobby. Me gusta y da igual la embarcación que tengamos porque la mimamos y mantenemos a punto para poder salir a una emergencia en el menor tiempo posible”. Remolques complicados, pateras... “Lo que más te duele ver niños y mujeres embarazadas”, dice.
Y cuando llega a casa, la tensión del día. A veces, con emergencias no resueltas que no te dejan dormir; otras con la sonrisa de que ha salido bien. El reconocimiento de la Delegación del Gobierno en Melilla no ha sido el primero. En septiembre de 1998, Cruz Roja Española le condecoró por el rescate de 2 personas. Pero Rachid habla siempre en plural: nosotros, la tripulación, los compañeros, Salvamento Marítimo, su familia: “Yo soy Salvamento Marítimo”.



