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17/03/2009 - SALVAMENTO MARÍTIMO INCORPORA TRES ROVS SU MISIÓN PRINCIPAL CONSISTE EN BUSCAR, INSPECCIONAR E INTERVENIR EN BUQUES U OTROS ELEMENTOS SUMERGIDOS ALLÁ DONDE LA PROFUNDIDAD O LAS CONDICIONES DEL ENTORNO HACEN IMPOSIBLE O PELIGROSO EL TRABAJO PARA LOS BUCEADORES. PLAN NACIONAL DE SALVAMENTO 2006-2009 Salvamento Marítimo incorpora tres ROVs Recientemente, Salvamento Marítimo ha recepcionado tres vehículos submarinos a control remoto o ROV. Su misión principal consiste en buscar, inspeccionar e intervenir en buques u otros elementos sumergidos allá donde la profundidad o las condiciones del entorno hacen imposible o peligroso el trabajo para los buceadores. Esta incorporación se enmarca dentro del Plan Nacional de Salvamento 2006-2009 en el que se especifica que se contará con “equipos operados a distancia y en profundidad”.
Se trata de un “robot” dirigido desde la superficie a través de un cable umbilical por el que recibe la fuerza eléctrica y las órdenes, a la vez que envía de vuelta la señal de sus cámaras y sensores. Durante los últimos años, y fundamentalmente impulsado por el boom de la industria offshore del petróleo y gas, los ROVs han visto aumentar sus capacidades hasta convertirse en una herramienta esencial en el desarrollo de sofisticadas estructuras submarinas.
El ROV Comanche, en la cubierta del buque de salvamento “Don Inda”. Se observan en primer término los manipuladores hidráulicos y las cámaras robotizadas. LA EXPERIENCIA EN SALVAMENTO MARÍTIMO La primera vez que Salvamento Marítimo usó ROVs fue en 1994 durante la inspección y recuperación de los restos del pesquero “Ana Rosa”, hundido en aguas mediterráneas. Durante los últimos años, las operaciones en las que se han usado estos versátiles vehículos se han ido haciendo más frecuentes: Entre los años 2003 y 2004, usando únicamente ROVs, se extrajeron 13.700 toneladas de fuel-oil del pecio del petrolero “Prestige”, hundido a más de 3.500 metros de profundidad. Asimismo, un ROV inspeccionó y tomó muestras del fondo marino en la costa atlántica y cantábrica en busca de fuel. En los hundimientos de los pesqueros “O Bahía” (islas Sisargas, Coruña, 2005) y “Nuevo Pepita Aurora” (Barbate, Cádiz, 2007), los ROVs fueron utilizados tanto para inspeccionar los pecios como para izar y trasladar al “Nuevo Pepita Aurora” a profundidades en las que los buzos pudiesen trabajar de forma segura. En 2006, la Comisión de Investigación de Accidentes Aéreos solicitó la colaboración de Salvamento Marítimo para encontrar los restos del helicóptero Sikorsky S61N EC-FJJ, estrellado y hundido en aguas tinerfeñas. El aparato fue localizado y se recuperaron diversos restos que ayudarían en la investigación de la causa del accidente.
Restos de fuselaje del helicóptero S61N estrellado en la costa nordeste de Tenerife.
Imagen tomada por el ROV Swordfish de la Subsecretaría de Pesca Marítima en el que se aprecia el puente del pesquero "O Bahía", hundido en las proximidades de las islas Sisargas. En todas estas operaciones los vehículos utilizados pertenecían a empresas externas, contratadas específicamente para cada trabajo. El Plan Nacional de Salvamento 2006-09 contemplaba la necesidad de que Salvamento Marítimo contara con “equipos operados a distancia y en profundidad”. Tras estudiar las necesidades propias y las experiencias de organismos similares, se decidió adquirir un potente ROV de trabajo SubAtlantic Comanche y dos ligeros mini-ROVs de inspección SeaBotix LBV 1502. A lo largo del año 2008 se han recibido los tres vehículos; de ellos, el Comanche ha sido recientemente aceptado tras realizar las preceptivas pruebas de mar a bordo del buque de salvamento “Don Inda”. COMANCHE, UN WORK-CLASS ROV El ROV adquirido por Salvamento Marítimo ofrece una alta capacidad de intervención en difíciles condiciones de mar y corriente. En concreto, está configurado para trabajar hasta los 1.000 metros de profundidad en unas condiciones meteorológicas que no superen los 25 nudos de viento y un estado de la mar de fuerza cuatro en la escala de Douglas.
El sistema ROV Comanche de Salvamento Marítimo instalado en el buque de salvamento “Don Inda”.
Al contrario que sus hermanos mayores, que cuentan con propulsores hidráulicos ―de mayor potencia pero mucho más pesados, complejos y caros―, el SubAtlantic Comanche dispone de propulsores eléctricos. En este tipo de ROVs, el Comanche, con sus 1.200 kilogramos es uno de los equipos más potentes del mercado, y el más grande del portafolio de la compañía escocesa SubAtlantic. El Comanche dispone de siete propulsores, cuatro en el plano horizontal y tres verticales, con los que consigue una velocidad de tres nudos. La carga útil alcanza los 250 kilogramos. Cuenta con tres cámaras (dos de ellas en soportes motorizados), un sónar de búsqueda con un alcance máximo de 300 metros, un sónar-altímetro con un alcance de 50 metros, un profundímetro y una baliza de destellos para su localización en superficie. El vehículo está equipado además con una unidad de potencia hidráulica de 15 kilowatios que alimenta a tres herramientas: • Un brazos manipulador Schilling Orion 7P con siete funciones y pinza de presión proporcional.
Durante las pruebas de mar previas a la aceptación del ROV Comanche se comprobó el funcionamiento de los distintos elementos del sistema. En la imagen, el Hydro-Lek HLK 33900 corta un alambre de acero de 24 milímetros a 400 metros de profundidad. Con objeto de realizar el seguimiento submarino del vehículo dispone de un sistema de seguimiento acústico compuesto por un transceptor (que se sumerge por debajo de la quilla del buque por medio de una pértiga basculante) y tres transpondedores; normalmente uno de los transpondedores va instalado en el ROV, otro en el TMS y el tercero se mantiene de repuesto o se usa para marcar el buque hundido. Se completa el sistema con un software de navegación para preparar derrotas de búsqueda y presentar las áreas ya recorridas por el ROV. CABINA DE CONTROL Se trata de un contenedor estándar marino de veinte pies, con dos zonas separadas: sala de control y zona de transformadores/taller. La sala de control dispone de seis pantallas TFT de veintidós pulgadas en las que se muestran las señales de cámaras y sensores, una pantalla táctil para el software de control del sistema, dos ordenadores con los programas de seguimiento acústico y de navegación y dos grabadores DVD con disco duro. En la consola, los pilotos encuentran además los controles de manejo del ROV y de las herramientas hidráulicas.
Imagen exterior del contenedor y de la consola de pantallas. En el momento de tomar la fotografía, el ROV se encontraba a 572 metros de profundidad, posado en el fondo arenoso. En la zona de transformadores/taller se encuentra la entrada de las mangueras de fuerza y datos del sistema, así como el inverter de corriente alterna a continua (la tensión pasa de 400VAC hasta los 3.000VDC). Una mesa de trabajo permite realizar pequeños trabajos de mantenimiento. MODO LARS+TMS En el caso de trabajos a gran profundidad o en condiciones de fuerte corriente, el ROV debe usarse con el sistema de lanzamiento y recuperación, más conocido por sus siglas en inglés LARS (Launch And Recovery System) junto con el TMS (Tether Management System). El LARS del Comanche está compuesto por una grúa pórtico y un winche electro-hidráulico que contiene el umbilical principal del sistema, un cable armado de 1.200 metros.
Imagen del TMS, con el ROV Comanche estibado en su “garaje”. El TMS es una estructura metálica que dispone de un “garaje” para el ROV en su parte inferior y un carretel con un umbilical de excursión de 200 metros en la parte superior. El LARS arría el TMS hasta la profundidad de trabajo. Una vez allí, el ROV sale de su garaje usando el umbilical de excursión, más ligero y flexible y de flotabilidad neutra en agua de mar. El TMS, con su peso de 1,5 toneladas, actuará de lastre y liberará al ROV de la mayor parte de la fuerza de la corriente. MODO FRE SWIMMING O “VUELO LIBRE” Cuando el objetivo se encuentra a profundidades medias (hasta unos 300 metros), el ROV se puede arriar directamente desde el buque usando una grúa de cubierta. Para ello cuenta con un segundo winche eléctrico, más pequeño, que contiene 350 metros de umbilical neutro. En este modo no hace falta el uso del LARS ni del TMS, lo que facilita el transporte y configuración del sistema, aunque se reduce la profundidad de trabajo y su capacidad de ser arriado/izado con mala mar. MANTENIMIENTO Y OPERACIÓN Salvamento Marítimo ha contratado a una empresa especializada en sumergibles con objeto de contar con experimentados pilotos y técnicos de sumergibles para: • Mantener el sistema operativo en todo momento.
La gran complejidad de los elementos que componen el sistema precisa de un equipo humano muy especializado y experimentado para su mantenimiento y operación. DOS MINI-ROVs SEABOTIX Diminuto en comparación con su hermano mayor, el SeaBotix LBV 1502 posee en cambio algunas características de las que no disfruta el Comanche. Su pequeño tamaño y peso (apenas 60 kg todo el sistema) y el hecho de estar perfectamente protegido en maletas de viaje le permite ser fácilmente transportado e incluso facturado como equipaje en vuelos comerciales.
El sistema SeaBotix LBV 150 al completo, con sus maletas de transporte. Una vez en la zona de trabajo, este mini-ROV, de apenas 10 kilogramos, puede ser sumergido en pocos minutos y, con un alcance de 150 metros de profundidad, puede realizar inspecciones del accidente usando sus dos cámaras, una en color de alta calidad de imagen y otra en blanco y negro para condiciones de poca luz. Al contrario que el Comanche, puede acceder a lugares confinados, por ejemplo el interior de barcos hundidos. Los dos SeaBotix de Salvamento Marítimo son equipos versátiles, que permiten una rápida movilización, facilidad de uso y de mantenimiento. CARACTERÍSTICAS
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